Hace dos años fue el anuncio del año. Hoy OpenAI considera demandar a Apple y los usuarios de iPhone siguen sin ver la integración prometida. La historia de una asociación que nació mal planteada.
En su conferencia anual, Google no presentó un modelo más inteligente. Presentó un modelo más barato y una plataforma de agentes que puede hacer cosas reales en el mundo real. Y eso cambia las reglas del juego.
El entusiasmo de los primeros años de la IA generativa choca en 2026 con una realidad ineludible: el 80% de las empresas experimenta con IA pero la mayoría no ve retorno real. El debate sobre la burbuja ha llegado al escenario principal de Google.
Sin grandes anuncios virales este mes, Apple prepara sus movimientos más importantes del año. Lo que sabemos del iPhone 18 Pro y del giro estratégico de iOS 27 hacia la IA de terceros dibuja una empresa recalibrando su posición.
La Premio Nobel de Literatura 2018 confesó en Poznań que su próxima novela la está escribiendo con inteligencia artificial. La polémica no es sobre la IA: es sobre qué significa que sea ella quien lo diga.
El festival de cine más prestigioso del mundo emitió por primera vez en sus salas un proyecto de IA. No fue un cortometraje experimental: fue una obra basada en revistas eróticas de los años 70 animadas por inteligencia artificial. La polémica estaba garantizada.
En febrero, los ingenieros de Anthropic probaron su nuevo modelo y lo que vieron les asustó tanto que decidieron no lanzarlo al público. En pocas semanas, encontró miles de vulnerabilidades zero-day en todos los sistemas operativos y navegadores del planeta, incluyendo un fallo que llevaba 27 años sin detectarse.
El 28 de febrero de 2026, OpenAI anunció un contrato histórico con el Departamento de Defensa de Estados Unidos. Días después, la responsable de robótica de la empresa abandonó su cargo. Lo que ocurrió entre esas dos fechas es una de las historias más reveladoras sobre los límites éticos de la IA en 2026.
El Secretario de Defensa Pete Hegseth aplicó en febrero a Anthropic la misma clasificación que normalmente se usa para empresas con vínculos con adversarios extranjeros. El crimen de Anthropic: negarse a eliminar las salvaguardas que impedían usar su IA en vigilancia masiva y armas autónomas sin supervisión humana.
Microsoft, Meta, DeepL, Oracle. En lo que va de 2026, más de 92.000 empleados del sector tecnológico han perdido su trabajo. El argumento oficial en casi todos los casos es el mismo: la empresa necesita "integrar la IA en todos los niveles". Lo que nadie explica es cuándo llega el empleo que prometieron.
El 7 de mayo de 2026, la UE acordó prohibir los sistemas de IA generadores de deepfakes sexuales no consentidos. Tres días después, EE.UU. comenzó a aplicar su propia ley federal. Ambas regulaciones llegan años después de que la tecnología se masificara y causara daños reales a personas reales.
El 1 de mayo de 2026, el Pentágono hizo oficial lo que llevaba meses gestándose: ocho de las empresas tecnológicas más poderosas del mundo despliegan su IA en los sistemas militares de mayor clasificación de Estados Unidos. Lo que eso significa para el futuro de la tecnología civil es una pregunta que nadie está respondiendo con suficiente claridad.
Un detalle que quedó enterrado bajo el impacto mediático del anuncio de Mythos: modelos de código abierto pequeños y accesibles encontraron exactamente las mismas vulnerabilidades. No algunas. Las mismas. Lo que eso revela sobre la narrativa del control de IA merece más atención de la que recibió.
Los agentes de IA ya pueden navegar por la web, escribir código, enviar emails y completar tareas mientras duermes. Aquí tienes lo que realmente funciona y lo que todavía falla.
Una guía práctica de las herramientas de inteligencia artificial que realmente ahorran tiempo en 2026, desde asistentes de escritura hasta planificadores inteligentes.
Las filtraciones de datos y el rastreo son peores que nunca. Estos 7 pasos prácticos te ayudan a recuperar el control de tu privacidad digital sin gastar una fortuna.
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